abril 20, 2010

El Retiro

EL RETIRO
2004
Artículo publicado en Sky Magazine
Manuel Velasco

Hoy como ayer, allá por el siglo XVII, el Parque del Retiro (nombre popular), Parque de Madrid (nombre oficial) o Real Sitio del Buen Retiro (nombre histórico) sigue teniendo el mismo uso que cuando se construyó, aunque los destinatarios de su disfrute no sean ya el mismo tipo de gente que antaño; edificado por el Conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV, para que el rey y su corte tuviesen un lugar de esparcimiento sin necesitar salir de la capital, ahora son los madrileños de a pie, y cualquier forastero que llegue a la ciudad, quienes pueden disfrutar de una agradable jornada en este parque, del que es un tópico obligado denominarlo como el auténtico corazón verde de Madrid.

En el siglo XVI, la zona que actualmente ocupa era un bosque utilizado como campo de caza por Felipe II. Un siglo más tarde, su nieto Felipe IV inauguraba los jardines en una espectacular fiesta con música y fuegos artificiales en el estanque. Otro siglo más tarde, Carlos III abría las dependencias al público. Finalmente, en 1868, dejaba de ser patrimonio real para pertenecer al pueblo de Madrid.

A través de los años transcurridos desde sus inicios, el parque ha ido sufriendo distintos cambios que lo han transformado estructuralmente, sobre todo en tiempos de la invasión de Napoleon, cuando las tropas francesas se aposentaron en él, dejándolo prácticamente arrasado después de talar multitud de arboles y destruir bastantes edificios, como el teatro, el coso taurino, varias ermitas o la Real Fabrica de Porcelana. Tiempo después, la construcción de la calle Alfonso XIII separó al parque definitivamente de edificios tan ligados a su historia como la actual iglesia de los Jerónimos (auténtico origen del Retiro, al recibir este nombre los aposentos anexos al antiguo convento donde los monarcas se retiraban en tiempos de luto o similares). También quedaron apartados lugares tan representativos del Madrid contemporáneo como el Jardín Botánico, el museo del Prado y las estatuas de Neptuno y Cibeles.

Cualquier día de la semana puede ser bueno, aunque son las mañanas de los domingos y festivos cuando el barullo y el colorido de gentes y actividades aportan el ambiente más festivo y especial; sobre todo en el área del estanque y sus paseos laterales. En esa zona se reúne la mayor concentración humana de todo el parque: Plácidos remeros ejercitan sus brazos en las barcas de alquiler, bajo la ociosa mirada de quienes descansan en las escalinatas del monumento a Alfonso XII, que en los días resplandecientes se llenan de gente que lee, charla, toma el sol o se da un respiro al lado de sus mochilas. Y el paseo frontal, con todo tipo de artistas, de mayor o menor nivel, apretados en el largo escaparate y expuestos a la posible generosidad de los miles de espectadores que deambulan frente a ellos a cambio de entretenerlos con música, guiñol, pintura en el suelo o malabarismos varios. Y los echadores de cartas y videntes, tan socorridos en tiempos inciertos, unidos gremialmente en la esquina cercana a la plaza de Nicaragua, siempre dispuestos al augurio por un módico precio. Y entre unos y otros, los inmigrantes de diversos orígenes intentando la dura supervivencia vendiendo los abalorios que estén de moda en esa temporada. De aquí han salido artistas hoy conocidos del gran público tras su salto a la televisión, como los cómicos Pedro Reyes o Faemino y Cansado.

Pero no todo son multitudes ni tumultos. Quienes deseen tranquilidad pueden entrar por cualquiera de las quince puertas que circundan el parque y pasear durante horas siguiendo un rumbo fijo o al buen tuntún, atravesando jardines, choperas, rosaledas o puentes de troncos; y sentarse plácidamente bajo robles, eucaliptos o abetos. Los más expertos sabrán diferenciar algunos árboles de nombres algo esotéricos para un profano, como el libocedro, el aligustre o la esterculea.

Actualmente, hay algunos lugares del parque de paso obligado para cualquier curioso: El Parterre con el árbol más antiguo: un ciprés calvo, traído por Hernán Cortés desde Méjico, que parece un inmenso pulpo sobre el viejo tronco protegido entre rejas. La Glorieta del Angel Caído, posiblemente el único monumento público del mundo occidental dedicado al diablo, aunque, eso sí, en el momento de su condena. El Palacio de Cristal, construido a finales del siglo XIX, cuando se pusieron de moda en Europa este tipo de edificios tras el éxito del Crystal Palace de la Exposición de Londres, y que fue en su origen un invernadero para plantas tropicales. Los jardines de Cecilio Rodriguez y la antigua Casa de Fieras, que para muchas parejas suele ser el fondo de sus fotos de recién casados. La plaza de la Sardana, símbolo de solidaridad como pocos entre dos ciudades tradicionalmente rivales, donde se reúnen los catalanes para bailar su más entrañable danza. El espectacular monumento a Alfonso XII, presidiendo el estanque artificial, en el que colaboraron los mejores escultores de la época (1922).

Los amantes del arte y la cultura dispone de cuatro salas de exposiciones: El Palacio de Cristal, el Palacio de Velázquez, la Casa de Vacas y la Montaña Artificial. También están los concursos de pintura rápida, donde pintores más o menos aficionados se esparcen por los diversos lugares para plasmar en sólo algunas horas su rincón favorito del parque y optar a alguno de los premios. Sin olvidar el Salón del Libro Infantil o la popular Feria del Libro, aumentando cada año de extensión y número de ventas.

A los deportistas no les falta un espacio vallado y acondicionado para fútbol y baloncesto, donde el mayor problema que tienen los equipos de aficionados es encontrar alguna hora libre. Claro que se puede jugar de una forma más espontánea justo al otro lado de la valla. También hay otras zonas señalizadas para correr, patinar o ir en bicicleta.

Y, en el lado opuesto, no faltan quienes se pasan horas tumbados en la hierba, seguramente tratando de no pensar en el terrible lunes que les espera a la vuelta de la esquina.

©Manuel Velasco
artículo publicado en Sky Magazine / 2004

English traslation


From its very beginning in the XVII century, the Retiro Park (popular name) or Park of Madrid (official name) or Royal Land of the Buen Retiro (Historic name) has still maintained the same utility as when it was constructed even through, for a different kind of people from those who enjoy it now. Built by the Count-Duque of Olivares -a favourite to Felipe IV- for the king and his court as an entertaining field inside the capital, it is now the common madrilenian citizens or the just arrived foreigner that can enjoy a pleasant day in the park, commonly referred to as the real green heart of Madrid.

During the XVI century, the land now occupied by the park was a forest used by Felipe II as a hunting field. A century later, his grandson, Felipe IV, inaugurated this gardens with a magnificent feast whit music and fireworks in the pond. Another century later, Carlos III opened the land to the public. Finally, in 1868 having so far been a crown property, it became a common land for the people of Madrid.

In all these years, the park has endured different changes in its basic structure, specially during the days of the Napoleon invasion when the french troops, there installed, completely devastated it, taking down many trees and destroying many of its buildings as the theatre, the bull ring, several chapels and the factory of china. Some time after, the construction of the Alfonso XII avenue detached the park from buildings that where so much linked to its history as the present church of the Jeronimos (the very original place of the Retiro as this was the name of some dependencies attached to the old convent where the kings would retire to in times of mourning). In the same way, such remarkable places in contemporary Madrid as the Botanic Gardens, the Prado Museum or the Neptun and Cibeles fountains were severed from it.

Any day is a good day to be spent there but specially sunday mornings and other festivities when the uprorad of the people and colourful image of different activities compose a special atmosphere of celebration; mainly in the pond area and collateral walks. In this zone you will find the most important crowd gathered in the whole park: placid oarsmen exercise their arms on boats for rent, under the idle glance of those that take a rest over the steps of the Alfonso XII monument that, in sunny days, appears full of people reading, sun bathing or playing music.

In the main walk, all sort of street artists crammed along a very stage, exposed to the possibly generous of thousand of people that move around them listening to their music and watching their puppet theatre, floor paintings or assorted juggling. Or the fortunetellers and diviners, so sougth after in uncertainty times, gathered as in a guild round corner and always prepared to prophecy in exchange for some of money. And among them all, immigrants whit different origins trying to survive by selling the casual fashionable beadworks.

But the crowd and the uproar are not everything. Those who desire tranquility may find it by entering the park through any of its fifteen gates and walking for ours going through gardens, poplar groves, rose beds or log bridges, to sit down undisturbed under oaks, gum trees or firs.

Presently, we have some curious places that should be visited within the park: the Parterre with the most ancient tree: a Bald Cypress, brought from Mexico, which resembles a huge octopus over the old trunk protected by bars. The square of the Fallen Angel, possibly the only public monument in the western world dedicated to the devil, though, that is true, representing the moment of his fall.

The Palacio de Cristal, built at the end of the nineteenth century, when all around Europe this type of buildings following the model of the successful Crystal Palace of London Exhibition became fashionable, and originally used as a tropical garden. The Cecilio Rodriguez Gardens is for many couples the green background in their just-married picture. And the Alfonso XII monument, presiding the artificial pond, made with the cooperation of the best spanish sculptors of 1922.

The park have four exhibition halls: the Palacio de Cristal (Crystal Palace), the Velazquez Palace, the Casa de Vacas (House of Cows) and the Montaña Artificial (Artificial Mountain). And also the ^quick painting contest, in which amateurs painters scattered all over the park try to represent, in just a few hours, their favourite corner in the park. And the very popular Book Fair, growing each year in size, visitors and sales.

For the sportmen, there is a permanent enclose space prepared for playing football and basketball. There are also distinct zones for joggins, roller skating or cycling.

And, in the end of our sunday morning walk, we can always find those that spend hours laying on the grass, certainly trying not to think about the terrible monday waiting for them just round the corner.

abril 03, 2010

La Capilla de Rosslyn

LA CAPILLA DE ROSSLYN
(ESCOCIA)

Manuel Velasco

Artículo publicado en la sección
Lugares de poder 
de la revista Año Cero

Nota: este artículo fue escrito antes de que este lugar se pusiese de moda a través del libro El Código Da Vinci.

Situada cerca de Edimburgo, esta capilla es una pequeña parte de lo que podría haber sido un gran edificio. Pero sus cuatro paredes son una especie de libro pétreo donde se guarda el recuerdo de algunos de los más interesantes momentos en la transmisión de las antiguas tradiciones secretas, habiendo sido el depósito de los manuscritos y objetos que los templarios rescatasen de las ruinas del templo de Salomón.

Fue construida por Sir William Sinclair, tercer y último de los Sinclair que tuvieron el título de Príncipe de las Orcadas. Era descendiente de los caballeros normandos (el apellido original es Saint Clair) que acompañaron a Guillermo el Conquistador desde Normandía a Inglaterra; por lo tanto, esta dinastía tenía sangre vikinga, dándose la curiosidad de que las islas Orcadas que gobernaron durante tres generaciones fueron el último baluarte de los vikingos en las islas británicas.

La construcción de Rosslyn comenzó en 1446 (21 de septiembre, día de San Mateo) y terminó cuando Oliver, hijo del William, puso el techo, quedando abandonados definitivamente los planes originales, que el propio William, Gran Maestro Masón, dibujó sobre madera de pino. En realidad sólo es el coro de un templo cruciforme con una torre en el centro. Su estructura debería haber sido similar a las del templo salomónico, siguiendo la llamada proporción sagrada, y sería cinco veces más grande que la capilla actual. Para su construcción se trajeron albañiles de toda Europa, para los cuales hubo que construirse a su vez un poblado.

Bajo sus bóvedas permanecen los restos del propio fundador y otras personas de su linaje, incluyendo a sus propios predecesores, como otro William, que dos siglos antes llegó a ser Gran Prior de los Templarios, o Henry, que fue el primero en ostentar el título de Príncipe de las Orcadas. De este Sinclair se cuenta que mandó construir una flota de doce barcos que llegaron a lo que hoy llamamos América (sin duda en las islas Orcadas se mantenía la tradición de la llegada a Vinland por parte de Leif Eriksson). El príncipe Henry pasó allí el invierno, conviviendo con los indios micmac en la tierra que un siglo más tarde recibiría justamente el nombre de Nova Scotia. De allí trajo plantas desconocidas por aquellos tiempos en Europa, que quedaron reflejadas en los relieves de la capilla.

El rey escocés Robert the Bruce protegió a los templarios después de que estos fuesen condenados y perseguidos por casi toda Europa. Allí se transformaron en la Orden de San Andrés del Cardo. Al morir ese rey, las familias Sinclair y Douglas (ambas estuvieron estrechamente unidas) quisieron mostrarle su agradecimiento por la protección que dio a los templarios llevando su corazón a Jersusalem, para depositarlo en la Capilla del Sagrado Sepulcro, pero antes hicieron una peregrinación a Santiago. Al ver la situación que tenía la Península Ibérica en aquellos tiempos, lucharon contra los moros en la batalla de Teba, donde lanzaron contra ellos la cajita de plata que contenía el corazón del rey (a partir de entonces se hizo famoso el término brave heart, corazón bravo, que ahora conocemos asociado a William Wallace, otro personaje escocés contemporáneo). A pesar de todo, sólo sobrevivieron cuatro de los caballeros escoceses, que decidieron regresar a su tierra. En la capilla hay una figura con un ángel que sostiene el corazón del rey.

Es de destacar la anécdota de la Columna del Aprendiz, una de las tres que hay tras el altar. Se dice que William Sinclair tenía un dibujo de cómo debía ser ese pilar, pero era tan complicado que el maestro albañil no sabía cómo realizarlo. Así, mientras el maestro se fue a Roma para completar su preparación, uno de sus discípulos, siguiendo un sueño, se puso manos a la obra hasta completar el complicado pilar. Al volver de Roma, al maestro albañil le entró un ataque de cólera y celos profesionales, golpeando a su aprendiz y causándole la muerte (y la mismo tiempo la suya, ya que fue condenado a la horca). Las cabezas del maestro, del aprendiz y de su madre se encuentran esculpidas en diversos lugares del muro oeste, bajo el órgano. Algunos autores piensan que esta leyenda bien podría haber sido la forma de enmascarar la muerte de un neófito en un ritual de iniciación e incluso que tal “aprendiz” fuera realmente alguien que observó alguna ceremonia secreta, por lo cual tuvo que ser matado. La cuestionable notoriedad de su madre, ¿podría tener el significado de que el joven era un Hijo de Viuda, que era como se llamaba antiguamente a los iniciados? Es también curioso que su cabeza no está frente a su columna, sino frente a la que construyó su maestro y asesino.

El Pilar del Aprendiz (que así se llamó desde entonces) es una representación del árbol de la vida y en su base hay unos dragones de cuyas bocas surgen (o entran) unas parras que se extienden en espiral a lo largo de la columna. Algunos encuentran aquí un vínculo con la mitología nórdica (recordemos que los Sinclair tenían sangre vikinga), según la cual un dragón roe las raíces del Yggdrasil, el gran árbol que sostiene el universo.

Al lado de este pilar se encuentran las escaleras que bajan a la cripta, con los escalones desgastados por miles de peregrinos que allí acudieron en los años que la capilla estuvo en uso. Las distintas estancias de este lugar, además de acoger los restos mortales de algunos personajes relevantes, fue usada como cámara del tesoro, donde podría haber desde arcones con oro y joyas hasta santas reliquias o gran parte de los que templarios rescataron de las ruinas del templo de Salomón. También fue vivienda de un anacoreta y refugio de leprosos. Ahora hay dos sepulcros de piedra, uno de un templario del siglo XIII y otro de un cofrade del siglo XVII. Y sería muy interesante saber qué hay bajo el suelo… Ciertas crónicas cuentan que allí estuvo en Arca de la Alianza, la Piedra del Destino, los primeros manuscritos de las Escrituras y hasta la cabeza momificada de Cristo (o de alguien a quien llamaban así).

Un elemento curioso es la infinidad de cabezas del llamado “Hombre Verde” o Señor del Bosque, representación pagana de la fertilidad y del mundo natural, cuya leyenda se humanizaría en la figura de Robin Hood. Las aventuras de este personaje se hicieron famosas en Escocia en el siglo XV y XVI gracias a que eran escenificadas por los gitanos de pueblo en pueblo. Y la familia Sinclair los acogía entre mayo y junio, alojándolos en dos torres de su castillo, que justamente recibían los nombres de Robin Hood y Little John. Y aquellos eran tiempos en que los gitanos eran perseguidos por casi toda Inglaterra.

En los techos hay franjas con estrellas de cinco puntas, lilas y rosas, que podrían pertenecer a la simbología de la diosa Isthar y su hijo resucitado Tammuz. Al parecer también hubo en el altar una virgen negra. No faltan escenas y personajes bíblicos y simbología asociada a la masonería y a los templarios. En los muros, los maestros albañiles dejaron grabadas marcas similares a las que hay en tantos edificios religiosos medievales; incluso sus rostros aparecen en varios lugares de la capilla. También está el escudo de armas de la propia familia Sinclair y ángeles tocando diversos instrumentos musicales, incluida la primera gaita escocesa plasmada en piedra. Igualmente, hay una Danza Macabra, anterior a las más célebres de la Torre de Londres o del Cementerio de los Inocentes de París. También está tallada la figura del propio William Sinclair, con una espada en la mano. Y con él hay algunas conchas, símbolo asociado a Santiago de Compostela, cosa que no es de extrañar, ya que Sir William fue también caballero de la Orden de Santiago. Se cuenta que muchos peregrinos escoceses, al volver de Santiago, depositaban en Rosslyn sus conchas.

artículo relacionado: Robert the Bruce, el corazón de Escocia en España

artículo publicado en la revista Año Cero
© Manuel Velasco