abril 04, 2009

Robert the Bruce, el corazón de Escocia en España

EL CORAZÓN DE ESCOCIA
Manuel Velasco
HISTORIA DE IBERIA VIEJA nº 17

ROBERT THE BRUCE, LASTIMADO EN VIDA POR LAS DIFERENCIAS CON EL PAPADO Y POR SU MALA CONCIENCIA SE CONVIRTIO EN HEROE ESCOCES GRACIAS A LA PRESENCIA SIMBOLICA DE SU CORAZON EN LA LUCHA CONTRA EL INFIEL EN AL-ANDALUS.

ANTECEDENTES

La batalla de Bannockburn (1314) fue decisiva en la Historia de Escocia. Tras muchas victorias parciales, sobre todo las protagonizadas por William Wallace, los escoceses por fin obtuvieron una gran victoria sobre las tropas del rey Eduardo de Inglaterra. Robert the Bruce fue considerado como el libertador de Escocia.

Pero la carrera de este personaje había sido muy controvertida. Anos antes, siendo conde de Carrick, fue uno de los candidatos para ocupar el trono de Escocia. El otro era el juez John Comyn, sobrino del rey John Balliol y apoyado subrepticiamente por Inglaterra. Robert, tras invitarlo a un encuentro en el monasterio de Greyfriars, lo mató, lo que le costó ser
excomulgado por el Papa de Aviñon. A pesar de todo, fue elegido rey de los escoceses en la abadía de Scone, en 1306.

Pero las rivalidades contra el “enemigo del sur”, como aun llaman los escoceses a Inglaterra, continuaron. Eduardo de Inglaterra, “el Martillo de los Escoceses” respondió al nombramiento mandando al año siguiente con una gran tropa, a la que Robert no sólo no pudo hacer frente, sino que incluso tuvo que escapar y esconderse durante un año. Sus tierras fueron confiscadas y algunos de sus seguidores fueron llevados prisioneros a Inglaterra, entre ellos sus tres hermanos, su esposa y su hija; también la condesa de Buchan, quien, por un derecho familiar, fue quien impuso la corona a Robert. El rey inglés también se llevó la Piedra de Scone o del Destino, sobre la que han sido coronados todos los reyes escoceses.

Robert, rey excomulgado, sin corona, tierra o familia, logro organizar a los escoceses de las Tierras Altas, consiguiendo sus mejores triunfos haciendo guerra de guerrillas con escasa tropa, siguiendo el modelo de William Wallace. Cuando la noticia de su retorno llegó a Londres, el rey Eduardo mando ahorcar a los tres hermanos de Robert. Poco después, el rey inglés murió, pero su hijo, Eduardo II, inició su joven reinado con incursiones en tierras escocesas. Las luchas se sucedieron durante años sin que hubiese un vencedor. Robert también tuvo que luchar contra la familia y los aliados del asesinado Comyns, que no renunciaron a su derecho al trono. Pero el clero escocés tomó partido por él, reconociéndolo como rey de Escocia.

En 1314, la batalla de Bannockburn decidió la suerte a favor de los escoceses, a pesar de la aplastante superioridad del ejército inglés. A partir de ahí, los problemas de Escocia parecieron resueltos: Felipe de Francia reconoció a Robert como legítimo rey, Juan XXII anuló la excomunión (aunque no lo reconoció como rey) y Eduardo II firmó en Abroath un tratado reconociendo la independencia de Escocia. También se promulgó una tregua de trece años y posteriormente, con Eduardo III, un definitivo tratado de paz.

Pero, al igual que le ocurrió a su abuelo y a su padre, la lepra consumió la salud de Robert (actualmente hay historiadores que se declinan por la sífilis). Oculto tras amplios ropajes se recluyó en las islas Hébridas y sólo recibió a sus más allegados. Poco a poco, la vida se le escapaba sin que el Papa le hubiese reconocido oficialmente como rey de Escocia. Y parece ser que esa fue una de sus mayores preocupaciones.

El 7 de junio de 1329, posiblemente en Cardross, le llega la hora. En su lecho de muerte, Robert pidió un último favor: que le fuese sacado su corazón y, embalsamado, fuese llevado por los mejores guerreros escoceses a Tierra Santa, en la siguiente cruzada, y fuese enterrado allí. Así lo prometió su leal amigo, el conde James Douglas.

LA BATALLA DE TEBA

Pero el tiempo de las cruzadas ya había pasado, el papa no autorizó más, teniendo en cuenta el desastroso resultado de las últimas y los abusos de algunos reyes. Se dieron por perdidos definitivamente los Santos Lugares. Pero aun había una esperanza para que el alma del rey Robert descansase en paz: el rey Alfonso Xl de Castilla había mandado emisarios por toda Europa reclutando tropas para una gran batalla contra los musulmanes de al-Andalus.

En el verano del 1330, una cuarentena de guerreros escoceses llegó al puerto de Sevilla. Su jefe, James Douglas, llevaba cruzada sobre su pecho una caja de plata, en cuyo interior se conservaba el corazón embalsamado del fallecido rey Robert the Bruce. La noticia pronto corrió de boca en
boca. Las opiniones eran de todo tipo, desde la sospecha de sacrilegio hasta la comprensión de la pena de un rey que se ve en la necesidad de hacer de muerto lo que no pudo hacer de vivo.

Así, se presentaron ante el joven rey Alfonso. Con tan solo 18 años (fue coronado a los 14) era apodado el Justiciero. Contaba con la amistad de los reyes de Francia e Inglaterra y, para esta guerra, con la bendición del Papa. En esta misión, el grupo se mezcló con caballeros castellanos, leoneses, almogávares, templarios portugueses y otros monjes-soldados de nuevas órdenes militares. Seguramente también había flamencos, bohemios y francos entre los mercenarios. El objetivo del ejército cristiano era Teba, la antigua Attegua de la Bética romana, en la actual provincia de Málaga; un importante baluarte del reino de Granada. Desde su capital, en cuya Alhambra vivía el adolescente Mohamed IV, se aproximaron las tropas nazaríes al mando del general Osmin, apoyadas por la caballería ligera de los fanáticos zenetes, berberiscos llegados de los desiertos de África.

El caluroso agosto fue testigo del enfrentamiento entre el castillo de la Estrella y el río Guadalete. No se supo muy bien por que, pero James Douglas no esperó orden de ataque. Se abalanzó contra las tropas nazaríes, tirando la caja del corazón sobre ellos, gritando: Ve adelante, corazón bravo, tal como solías hacer. Yo te seguiré o moriré. Y ocurrieron ambas cosas, lo siguió y murió, como la mayoría de los escoceses.

Los supervivientes, al mando de Keith de Galston, dieron por terminada su misión y decidieron regresar a su país a dar la noticia: Robert the Bruce había participado en la lucha contra el infiel y su alma podía descansar en paz. Al llegar a Escocia, el corazón del rey fue enterrado en la abadía de Melrose.


• Robert the Bruce (1274-1329). En su tiempo se le conoció con las variantes de Roibert a Briuis (gaélico medieval) o Robert de Brus (franco normando).

• De su primera esposa, Isabella de Mar, tuvo a su hijo David, que sería su sucesor, y a su hija Marjorie, que se casaría con Walter Steward, cuyo hijo Robert II iniciaría la dinastía Estuardo, a la muerte de David.

• De segundas nupcias estuvo casado con Elisabeth de Burgh, que le daría cuatro hijo más. También se le atribuyen numerosos hijos ilegítimos.

• Su hermana Isabel se casó con un rey de Noruega y su hermano Eduardo llegó a ser coronado como rey de Irlanda, aunque murió poco después combatiendo contra los ingleses.

• Tras la disolución de la orden del Temple, Robert acogió a los templarios en Escocia, sobre todo en los territorios del clan Sinclair, donde más tarde se levantaría la capilla de Rosslyn (donde hay una figura de un ángel sosteniendo el corazón del rey Robert).

• La independencia que él consiguiese duró hasta 1603.

artículo publicado en la revista HISTORIA DE IBERIA VIEJA nº 17
© Manuel Velasco
Descargar el artículo en Scribd

No hay comentarios:

Publicar un comentario